Quintana Roo, estado con mayor tasa de deforestación en México

Quintana Roo es el estado con la mayor tasa de deforestación en México: de 2014 a la fecha perdió mil 70 hectáreas; sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), destacó que en el centro y sur la producción y elaboración de productos derivados de la madera generan ingresos y mejor nivel de vida.

El estado perdió 57 por ciento de selvas y bosques en los últimos 45 años, sobre todo por incendios forestales, huracanes, actividades agropecuarias y sobreexplotación maderable, de acuerdo con la asociación civil Reforestemos México, que reveló que la pérdida equivale a un millón 725 mil 600 hectáreas.

En su reporte anual Sofo 2018 (acrónimo de State of Forests in the World / “Estado de los bosques en el mundo”), la FAO destacó que la silvicultura “constituye una opción para combatir la pobreza de las familias que viven en comunidades con derechos sobre los bosques y selvas”.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), la entidad tiene una superficie forestal de cuatro millones 455 mil 627 hectáreas, de las que tres millones 773 mil 23 se consideran con vocación: 84.68 por ciento; las restantes 682 mil 604 hectáreas son áreas no forestales.

El estudio de la FAO señala que en México dos mil 300 comunidades se ayudan de la silvicultura, lo que genera considerables ingresos. En Quintana Roo, la población que depende de la actividad está en cinco municipios: Othón Pompeyo Blanco, Bacalar, Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Lázaro Cárdenas, y cerca de 40 mil familias basan su economía en el aprovechamiento del sector forestal.

La FAO explica que en México, con las reformas constitucionales de 1992 para reconocer oficialmente el pleno derecho de las comunidades sobre sus bosques, excepto vender la tierra, se puso en marcha un proceso para garantizar los derechos para mejorar los ingresos obtenidos de los silvicultura.

“Algunas comunidades se han especializado en gestionar actividades industriales y han ganado competitividad internacional, lo que les permite exportar productos derivados de la madera. Los beneficios se utilizan para invertir en educación infantil para formar a una futura generación de gestores comunitarios con educación universitaria”.

Por otro lado, la publicación señala que estudios realizados en el centro y sur del estado de Quintana Roo indican que la producción y elaboración de productos derivados de la madera genera ingresos y, por lo tanto, constituye una opción para combatir la pobreza de las familias que viven en comunidades con derechos sobre los bosques.

Informa: La jornada Maya

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