Reactivan narco rutas aéreas en Quintana Roo

Realidades.-La narco-ruta aérea del Sur de Quintana Roo ha sido reactivada, utilizando caminos nuevos / En la zona rural del municipio de Bacalar, una de las regiones más pobres de la Entidad, aprovechan la apertura de caminos sacacosechas en zonas aisladas, de terreno llano y cerca de pueblos pequeños / Así sucedió en las cercanías de El Bajío y Payo Obispo

BACALAR.- La narco-ruta aérea del sur de Quintana Roo ha sido reactivada, y para eso los traficantes de drogas han utilizado nuevos caminos sacacosechas abiertos en aislados terrenos de la zona rural del municipio de Bacalar, una de las regiones más pobres y subdesarrolladas de la entidad; como muestra, en lo que va del año se han encontrado dos aviones utilizados para la descarga de cocaína, en el mes de marzo y ahora a finales de agosto.

A poco más de 40 kilómetros lineales de distancia se encuentran los poblados Payo Obispo y El Bajío, lugares del municipio de Bacalar, en el sur de Quintana Roo, que han sido utilizados por los narcotraficantes para aterrizar sus aeronaves en lo que va del año, ubicados en una región abandonada por las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Ambos sitios están en zonas aisladas y muy alejadas de los principales centros urbanos, regiones pobres que están comunicadas por una serie de caminos que están en su mayoría transitables únicamente para vehículos todo terreno.

Las zonas que ocupan los narcotraficantes para el descenso de sus aeronaves a descargar y/o recargar combustible tienen como otra característica común el que son estratégicamente cercanos a un pueblo pequeño, pero despejado a los alrededores.

También cuentan con caminos sacacosechas de reciente creación, que conectan a los ranchos y parcelas con carreteras estatales y poblados; los útiles son los que se ubican en terrenos lisos y llanos, con determinada longitud que permita a las avionetas realizar las maniobras de descenso, descarga de la droga, recarga de combustible y finalmente despegue de la unidad aérea.

El pasado mes de marzo, los terrenos utilizados para las labores de agricultura y comercio del asentamiento menonita de El Bajío fueron convertidos por los narcotraficantes en el sitio para el aterrizaje de un avión que pudo transportar hasta 2 toneladas de cocaína, dado que sus caminos son rectos, sin arboles a los costados, de gran longitud y llanos.

En el caso reciente de la avioneta Cessna que aterrizó y fue quemada cerca del poblado Payo Obispo, se utilizó como narcopista un camino sacacosechas recientemente pavimentado por el gobierno federal, y donde los costados fueron desbrozados en espacios de 5 metros de ancho, con maquinaria pesada propiedad de campesinos menonitas.

La aeronave utilizada en el descenso de El Bajío se calculó que pudo haber transportado aproximadamente 2 toneladas de estupefacientes, en tanto que la avioneta utilizada en Payo Obispo transportaba entre 700 y mil 400 kilogramos de drogas.
Es necesario recordar que el pasado 15 de marzo del 2017, una narcoavioneta tipo jet de la marca King Air C90 con número económico 2890C, bimotor de color blanco con rayas rojo, negro y gris, de 10 plazas incluyendo piloto y copiloto, aterrizó en un camino de terracería entre los poblados Buena Esperanza y El Bajío, asentamiento menonita del municipio de Bacalar.

El jet fue ubicado con 3 bolsas plásticas especiales de combustible con una capacidad de 50 galones cada una, las cuales estaban conectadas al tanque de combustible para abastecerse, de las cuales 2 estaban vacías.

Además, a 20 metros de la narcoavioneta fue encontrada una maleta de tela de color negro con material de higiene personal y ropa de caballero, misma en la cual estaba un boleto de chequeo de abordar a nombre de una persona de iniciales C.L.A.L.M., así como varios boletos de compras al mismo nombre.

También había boletos de abordar del día 7 de diciembre de 2016, de Panamá a la Ciudad de México, y del 19 de diciembre de Panamá a Caracas, Venezuela, y del mismo día de Panamá a Guadalajara, Jalisco; del 8 de febrero de 2017 de la Ciudad de México a Panamá, y del 9 de febrero a Monterrey, Nuevo León.

Asimismo, aunque en el fuselaje la aeronave tiene rotulada la matrícula N890NC, se supo que esta matriculación ha sido falsificada varias veces en avionetas semejantes, como una que fue encontrada abandonada en El Manchón, Guatemala, apenas el 16 de febrero de 2017.

Mientras que el pasado jueves 30 de agosto, una narcoavioneta quemada fue encontrada por elementos de la Secretaría de Marina y el Ejército Mexicano en un camino sacacosechas a cuatro kilómetros y medio del poblado Payo Obispo, municipio de Bacalar, zona donde narcotraficantes, al parecer, lograron descargar droga y posteriormente destruyeron la nave.

En el sitio se encontraron envolturas como presunta evidencia del embalaje de la cocaína que transportaba y fue bajada en el aislado sitio, pero no se realizó aseguramiento de droga ni detención de personas.

La aeronave calcinada es una avioneta Cessna color blanco con franjas rojas y azules, fue localizada en la tarde provocando una fuerte movilización militar y de todas las corporaciones policiales hacia la zona, pues por lo menos ocho camionetas del Ejército Mexicano se dirigieron al punto del hallazgo, mientras que otras seis se dirigieron al rumbo de Miguel Alemán, en cuyo camino se encuentra El Gallito, donde en años anteriores han ocurrido narcoaterrizajes.
Tras arder al menos durante 12 horas, la cabina y el motor de la aeronave quedaron totalmente fundidos y calcinados, dejando sólo enteros la cola, las dos alas ya separadas de la cabina y la hélice de tres aspas.

En los costados de la cola quemada todavía se podían apreciar con dificultad las siluetas de lo que fue el rotulado de la matrícula, que es XB-OJY, que indica que es una avioneta de servicio privado.

En el lado izquierdo de la nave, junto a un ala, había restos de bolsas de nailon negras y cinta canela, utilizadas para embalar paquetes de cocaína, así como restos de un costal junto con las partes de un bidón partido a la mitad, lo cual indica que utilizaron el gas avión para rociar la avioneta e incendiarla.

A unos 10 metros se encontraban otros 12 bidones con gas avión, en total aproximadamente 600 litros del combustible, con el que esperaban recargar el tanque de la avioneta, pero ya no se pudo hacer por tener encima a las Fuerzas Armadas.

Fuente: Yucatán A la Mano

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *